jueves, 31 de enero de 2013

Punishment

Escrito en enero de 2013
Tú tienes tu estilo, y yo el mío. Pero es un placer que me influencies. Gracias ;-)

- Entra.

Obedeció. Cerró la puerta sin apenas hacer ruido. La única luz que había en la habitación era la de unas velas y olía a incienso. Apenas se podía ver nada.

- Desnúdate, completamente.

Ni siquiera le había mirado. O sí, quien sabe, Él a Ella no la había visto, y quizá Ella sí estaba observando todos sus movimientos. Pasó a la habitación y se desnudó, como le había ordenado. No sólo se sentía desnudo,  también vulnerable. Expuesto. No era nada extraordinario, pero quizá sí lo sería lo que iba a suceder a continuación. Las sensaciones se agolpaban en su mente. No, no era miedo. ¿Incertidumbre? Nervios. Cada vez que algo rozaba su piel notaba cómo se erizaba. Todo él era un manojo de nervios, pero nervios buenos. De los que gusta sentir. Y por supuesto, estaba excitado. Mucho, al sentarse para quitarse los pantalones lo notó perfectamente.

Volvió al salón. Sonaba Sadeness de Enigma. La susurrante y sensual voz de Sandra era toda una provocación en su estado. Se quedó de pie, con las manos detrás de la espalda. Ahora sí sintió algo parecido al miedo. Miedo a no estar a la altura. Miedo a no poder seguir adelante. A decepcionarla. Cerró los ojos un segundo y bajó la mirada. Creyó que el corazón se le saldría por la boca…

- Mírame.

jueves, 3 de enero de 2013

Gemidos

Cuando más de tres personas distintas, que no han hablado entre ellas ni se conocen, te dicen lo mismo, va a ser que es verdad. O que debes empezar a considerar que lo es.

Para mí gemir es mi forma favorita de expresión durante el sexo. Y la razón es sencilla: durante muchos años fue la única forma en que se me permitía expresarme. Así que debí desarrollar una variedad de ellos importante, según quisiera expresar una cosa u otra.

Las razones por las cuales no se me permitía expresarme de otra forma no vienen al caso aquí, o prefiero dejarlas en el olvido. Lo cierto es que influyeron de manera definitiva, y aún hoy, muchos años después, pesan. Muchas veces quiero hablar, y no puedo, las palabras no me salen. Es algo que he ido superando muy poco a poco, y ahora –hace ya algunos años- disfruto susurrando, hablando, diciendo lo que se me pasa por la cabeza. Pero los gemidos siguen siendo algo importante en mí, y –dicen, los que los han escuchado- que les ponen, que se excitan sólo con oírme. Pues será verdad, oye.

Hay muchas maneras de expresar el placer. Hablar, gemir, jadear, susurrar… Cada uno tenemos la nuestra propia, muchas veces, es una combinación de varias cosas. Expresiones propias, desde el simple “me corro” con la voz entrecortada, hasta el grito desgarrador cuando llega el placer.

Sin ánimo de ser cotilla, ¿cómo expresáis vosotr@s el placer? Venga, mojaros… ;-)

Miradas "interesantes"


Hay quien cae rendido, o rendida, ante atributos físicos espectaculares, una personalidad arrolladora, una mezcla de todo ello. Yo confieso: mi perdición son las miradas. 

Si me pongo a analizar a todos los hombres que me han puesto del revés en mi vida, el denominador común de todos era su mirada. No por tener los ojos especialmente bonitos, sino porque hablaban sin palabras. Lo que yo llamo, de manera irónica, la “mirada interesante” o “la mirada sucia”, la mirada indecente, que me sacude entera y me hace dar tres vueltas de campana. Todas las veces que me he encontrado con hombres con una mirada así jamás me han decepcionado, al contrario.

La última vez que me he encontrado al portador de una mirada interesante, él no era consciente de ser poseedor de la misma. O al menos, eso me dijo. Yo no daba crédito a sus palabras, no podía creer que no lo supiera, o que no se lo hubieran dicho nunca, me costaba trabajo creerle. La conversación vino a ser algo así: