sábado, 3 de agosto de 2013

Las sombras de Grey son alargadas

Voy a tomar este artículo, publicado en El Comercio.es hace un par de días, para hacer un análisis del fenómeno "50 sombras de Grey". O de cómo una novela mediocre puede mantenerse durante meses en los primeros puestos de las listas de ventas de libros en todo el mundo y poner de moda algo como el BDSM. No es la primera vez que sucede algo así. Ya sucedió algo similar con “El Código Da Vinci” y se lió parda, porque mucha gente no entendió que lo que se contaba en ella era ficción, y pensaron que, nunca mejor dicho, lo que se decía allí era palabra de Dios. Algunos hechos estaban basados en hechos históricos, pero la mayoría no. Posteriormente, se hizo una película, y después, afortunadamente, dejó de hablarse del asunto. Ojala ocurra eso con las sombras, aunque en este caso, aún nos queda la peliculita.

El argumento de la novela (hablaré de “novela”, aunque me refiero a los tres tomos de la misma) es muy sencillo, y es una fórmula segura de éxito: el cuento de la Cenicienta, una chica, de clase media, estudiante, desgarbada- aunque no fea- torpe y tímida, va a entrevistar a un empresario joven – no llega a la treintena- guapo y poderoso, que oculta un secreto: su afición por la Dominación/sumisión, y un horrible trauma infantil, lo que le impide confiar en las mujeres y que éstas le toquen. Es un experto en sexo, pero nadie puede tocarle a él. Ah, y no, no se conforma con follar a secas. Él “folla duro”. Un malote en toda regla y una pobre corderilla, se masca la tragedia. Pero no, porque ella, con su “pureza”, consigue ablandar el corazón del duro Grey, y se enamora de ella. Hasta el momento, él había tenido sumisas, todas con traumas y problemas psicológicos, al igual que él (¡dónde se ha visto eso de someterse a un tipo sólo por placer! Habrase visto, ¡menudas guarras! xD), pero Anastasia, a la que empieza queriendo hacer también su sumisa, finalmente, le enamora. Porque ella es pura, es virgen, ella no le va a engañar con nadie… Finalmente, el malote se ablanda, y cambia por amor. Por supuesto, se casan, tienen niños, y comen perdices. Colorín colorado…

No me digáis que no os recuerda a la historia de “La cenicienta”. Sólo que en este caso, al príncipe le gusta dar fustazos…

Hace ya tiempo que tenía ganas de analizar este “fenómeno” que ha revolucionado en mundo editorial. Como aficionada a la literatura erótica, me resulta muy interesante, y también como practicante de BDSM que soy.

Por un lado, como aficionada a la literatura erótica, me indigna que una novelita romántica llena de topicazos se venda como churros como el summun del erotismo. Es una historia construida a medida para mujeres, y para mujeres insatisfechas sexualmente. Pueden identificarse perfectamente con el personaje de Anastasia Steel, una jovencita virgen, que conoce a Grey, y a éste le gusta ni más ni menos que el BDSM. Oh. Qué perversidad. ¿Le gusta hacer daño a las mujeres? ¿Le gusta follar con ellas “duro”, sin enamorarse? Uf, qué morbazo, qué malote… Pero bueno, al final, se enamoran y se casan, ¿no? Él “se cura”… Ah vale. Entonces, esto del BDSM no puede ser tan malo. Quizá sea la solución a mis problemas. Porque en el libro, ella nunca había tenido un orgasmo, y en cuanto él la inicia, los tiene como churros, casi ni le hace falta tocarla... ¡Oh! Va a ser cuestión de probarlo!


Realmente, el contenido erótico de la novela es escaso. Claro, que esto depende de quien lo analice. Para una persona de mentalidad abierta, que le guste el sexo, las escenas, salvando las que contienen algo relacionado con el BDSM (unas esposas, ataduras, juguetes sexuales, o instrumentos para azotar), son bastante “normales”. Recuerdo perfectamente como, en el momento de máximo éxito de la novela en España, una conocida (que se mueve en el ambiente swinger, para más datos), contaba cómo se había excitado muchísimo con una escena, donde había helado de vainilla. Cuando leí la novela, busqué, ávidamente, la dichosa escena, y cuando la hallé, me la pasé y tuve que volver atrás. La escena describía cómo Grey iba a casa de la chica con un litro de helado y, tras cenar, se lo echaba por encima del cuerpo y del sexo  y lo lamía. Fin. Ya está. Bueno… ¿eso era todo? xD

Como practicante de BDSM, la novela me indigna todavía más. En primer lugar, describe a Grey como un tipo oscuro, traumatizado, que se refugia en la D/s para escapar de sus problemas emocionales. Primero como sumiso (siií… ¡¡Grey es switch!! xD) y después como Dominante. Describe a sus sumisas como personas vacías, cuyo único interés es el sexo, y con graves trastornos psíquicos. A la antigua Ama de Grey, como a una bruja manipuladora, y desde luego, a Grey como a un celoso compulsivo, maníaco, hipercontrolador. Sí. Definitivamente, el BDSM es malo, y la gente que está metida en él, está mal de la olla. Menos mal que aparece el personaje de Anastasia, la “sumisa” inexperta y virgen y le cambia. Si no, menudo monstruo, ¿no?

Para empezar, ni Grey es Dominante ni Anastasia sumisa. Grey es un celoso patológico con un trastorno psicológico, al que le gusta el sexo fuerte, aderezarlo con unos azotes. De ser algo, seria switch, ya que sus inicios fueron como sumiso. Anastasia no es sumisa. Es inexperta y poco “echada para alante”, un patito feo que, con la ayuda del poderoso caballero (ah, qué bien viene…) se convierte en un hermoso cisne, segura de sí misma, guapa… Y cura al pobre Grey. Oh, la pureza es lo mejor, desde luego. Una de esas sumisas guarronas, a las que sólo les interesaba el sexo, no podrían haberle curado. No, sólo la pureza de Anastasia puede apartar a Grey del vicio y la perversión. Menos mal. Al final, ya casi sólo hacen sexo “normal”, porque ya no le hace falta el BDSM.

Todo esto, como practicante de BDSM, me hace vomitar. O sea, que según el libro, ¿a quienes nos gusta somos unos tarados, como Grey? ¿Y tenemos que encontrar a un ángel puro que nos “convierta” y nos “cure”? Bueno, mejor no, porque si no, no compraremos los juguetes lanzados tras el éxito del libro, una serie de carísimos objetos, cuyo público objetivo son todas estas mujeres insatisfechas, que piensan que poniendo una fusta en manos de su “pariente”, lo van a convertir en Grey, helicóptero incluido. O esos dominantes en potencia, cuya pareja hace años perdió todo deseo sexual, que les regalan unas esposas y las llevan al tálamo matrimonial pensando que va a reactivar su vida sexual. Señor@s, por favor… Un dominante, o un sumiso, nace, y se desarrolla durante toda su vida, normalmente, se mantiene oculto, y asoma tímidamente, a veces sale del todo, y otras no. Pero no se hace a base de esposas y fustas de tres al cuarto.

Los chats BDSM están llenos de “Greys” y “Anastasias”, que han surgido a la sombra de las sombras. En muchos casos, los Greys son lo que en el mundillo se conoce como amitos o, como dice una querida amiga mía, amitos follarines, hombres que buscan un polvo aderezado con morbo, pero que no tienen ni puñetera idea de lo que es la D/s ni a dónde puede llegar. Y de mujeres insatisfechas, que de repente, se mojan leyendo las insípidas escenitas del libro y piensan que es la solución a sus tristes vidas sexuales, que posiblemente, en manos de alguien que realmente sienta la dominación se sientan muy sobrepasadas y se asombren cuando noten que un fustazo duele de verdad, que estar inmovilizada puede ser una auténtica putada, estar de rodillas es realmente molesto y que las pinzas en los pezones no se aguantan más de unos segundos, si no estás acostumbrado. ¿Y qué es eso de que te llamen puta, o perra? ¿Cuándo se “cura” este “Grey”? ¿Cuándo se enamora de mí y comemos perdices?

Es posible que algunas de las cosas que he expuesto en este post os hayan hecho sonreír y pensar que exagero, y que no puede haber gente tan estúpida. Bueno, leed el artículo que encabeza el post, y os daréis cuenta de que hay gente con muy poco criterio,  y que se cree todo lo que tiene éxito mediático. Si sale en la tele y si lo ha leído la Mari y dice que está muy bien (poned aquí el nombre de quien corresponda) es que tiene que estar bien, que ella entiende de estas cosas… Igual hay que probar lo de las esposas con el Pepe, que a lo mejor así me entero por fin de lo que es un orgasmo de esos…

Me asusta, realmente, que haya gente que se haya acercado al BDSM con una novela que lo describe como algo equivocado y oscuro. Darse unos azotitos mola, luego ya, cuando tienes a tu Grey “pillao” ya puede guardar la fusta y se puede volver a hacer el amor “normal”. Porque… ¿cómo va a pegar a alguien a quien ama? No, no, no… ¡eso no puede ser! Hay quien defiende que es positivo que la gente descubra el BDSM gracias a novelas como esta, pero es que lo que presenta “50 sombras de Grey” es un espejismo, y, en mi opinión, no tiene nada que ver con el BDSM, por mucho contrato de sumisión y por mucha terminología que ponga.

Nunca sabremos a ciencia cierta si María Magdalena se casó con Jesucristo y tuvieron hijos, de lo que yo si que estoy segura es que las sombras de Grey son mucho menos oscuras de lo que pretenden ser. Para leer sobre BDSM, mejor leer a Sade, aunque desde luego, en sus novelas nadie se enamora ni se cura.



5 comentarios:

  1. Estupenda reflexión, sí Señora.

    Como novela erótica para grandes masas, pues vale (a quién le valga), pero como introductoria del BDSM basado en traumas, pues mira, NO.

    En el BDSM no hay traumas, ni enfermos mentales, si multimillonarios con helicópteros y sobre todo no hay a quién curar, ni tiene cura, ni si existiera nadie tendría intención de hacerlo siquiera.
    Lo que está claro es que no es un mundo apto para todos los públicos como se ha querido mostrar en la novela.

    Aunque quién sabe si al final el libro abrirá la mente a más de uno/a y les instigará a probar cosas nuevas, quizás ayude a muchos a tener orgasmos comiendo helado de vainilla o a descubrirse como sumisos o dominantes más allá del puñetero libro.
    Si es así bienvenido sea, pero partir de la base de los traumas infantiles para explicar un comportamiento me parece aborrecible

    Un beso,
    Ojazos{KH}

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  2. No soy practicante del BDSM pero coincido en mucho de lo que has escrito. No soy de responder en blogs, pero lo poco que he leido del tuyo, me obliga a hacerlo.

    En este pequeño mundo en que vivimos, cuesta encontrar personas inteligentes y se expresen como vos lo haces. Podemos estar de acuerdo en muchas cosas y en otras no, pero que seria de la vida si asi no fuese.

    Este blog me lo recomendo una amiga y se lo agradezco, y gracias Devil_Inside por tus relatos, pasare mas seguido por aqui, me gusto leerte.

    Saludos

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  3. No deja de tener gracia que la obra de literatura erótica más celebre de lo que llevamos del siglo XXI, la podría haber escrito un monje anónimo guarrillo del siglo XVI.

    Saludos!.

    ojoqueteveo

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  4. Estoy completamente de acuerdo contigo. Simplemente como novela ya es malísima! Y como novela erótica peor! Efectivamente es una actualización erotizada del cuento de Cenicienta. Pienso que lo único que puede ser interesante para el gran público es su trasfondo, no importa que esté sesgado. Mucha gente no sabía siquiera de la existencia del BDSM. Ellas soñaban con el sexo dulce y cariñitos porque así era como debía ser, y ahora sueñan con que las "maltraten". Han descubierto lo excitante que puede ser un poco de violencia en el sexo.

    Por cierto, la autora creo que tiene algunas lagunas en cuanto a sexualidad femenina...

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  5. Es una novela dirigida a un público muy concreto: mujeres insatisfechas, ávidas de emociones fuertes. Posiblemente, "construida" entre la autora y su editorial, que le haría las modificaciones necesarias para convertirla en lo que es hoy. Y sí, lagunas en cuanto a sexualidad... muchísimas.

    Me asusta de verdad que haya gente que se está acercando al BDSM pensando que lo que se va a encontrar es a un Amo con pasta que se va a volver loco de pasión y amor. Porque esa idea no puede estar más lejos de la realidad...

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