sábado, 21 de junio de 2014

Real

Tranquilos. Lo del principito ascendido a flamante Rey no me ha afectado tanto como para escribir una entrada. xD. No, no van por ahí los tiros… Más bien quiero hablar sobre las realidades. Todos tenemos algún conocido mentirosillo, uno de esos “troleros” cuasi profesionales que se inventan todo tipo de cosas en sus vidas. Te cuentan cosas que (podrían) ser reales… pero que, evidentemente, no lo son. Este tipo de personas se aprovechan de la prudencia de los demás, que por lo general, ante algo así, optan por callar y no poner en evidencia un comportamiento que yo considero enfermizo. En realidad, lo hacen porque necesitan desesperadamente atención. Y digo yo… ¿no sería más fácil que buscaran esa atención de una forma más adecuada?

Me he encontrado con todo tipo de casos, desde quien sólo adorna un poquito, hasta quien se mete en unos jardines increíbles, dando todo tipo de detalles. Cierto es que las comunidades virtuales ayudan, y mucho, a este tipo de personas. A lo largo de mi experiencia en muchas de estas comunidades (irc, foros, redes sociales…) me los he encontrado en numerosas ocasiones. Y he llegado a una conclusión: en todas aquellos sitios donde el sexo está presente, este tipo de personajes campa a sus anchas y rara es la comunidad donde no existe un “trolerillo”. Autoestima y sexo están estrechamente relacionados, claro está…

Para que os hagáis una idea, contaré uno de esos casos. Sucedió hace muchos años ya, en cierto canal de irc de cuyo nombre no quiero acordarme, de temática sexual. Esta persona se integró de manera sorprendentemente rápida en la comunidad, era simpático, dicharachero y muy divertido, daba vidilla al canal y nos reíamos muchísimo con sus ocurrencias. Por privado, a todos nos iba hablando de su vida, decía llamarse xxx (nombre de una región muy concreta del norte de España), ser natural y vivir en esa región, dedicarse a una profesión de éxito, creativa y apasionante, y por supuesto, dejando entrever que no estaba en aquella comunidad para “ligar” porque él ya ligaba todo lo que quería y más fuera. Bien, algún tiempo más tarde, descubrimos, porque él mismo lo confesó, que ni se llamaba como decía llamarse, ni vivía en aquella región, ni tenía aquella profesión creativa y apasionante, y ni mucho menos se comía una rosca. Pensaréis, “pues qué tontería, ¿y por qué lo hacía?” Por lo que hablábamos antes: necesidad de atención, de que le hicieran caso. Evidentemente, nadie le hizo mucho caso ya a partir de entonces. Poco a poco fue diluyéndose, y finalmente, hizo mutis por el foro y dejó de entrar al canal.

Aquel fue el primer caso que conocí, y después he visto – y sigo viendo- muchos más similares.

Basado en mi experiencia, estas son las claves para detectar a uno de estos “personajes:

-          Dicen tener profesiones que les encantan, y suelen estar relacionadas con el ámbito de la creatividad (arquitectos, diseñadores, cine, música… ), o bien, son profesiones que “ayudan” a la gente (salud, psicología, trabajo social, abogacía…) Y por supuesto, ellos hacen proyectos maravillosos, no como tú, que eres un desgraciado que se pasa 8 horas picando texto en un ordenador o cogiendo el teléfono.
Lo malo es cuando pones al supuesto “arquitecto” delante de un edificio y no tiene ni p…. idea de qué estilo arquitectónico es xD

-          Sus relaciones personales son maravillosas. Hay mujeres (u hombres) que se vuelven literalmente loc@s por ell@s. Tú, con tus problemas con la/el churri de turno que tengas eres un/a desgraciad@ y jamás tendrás el “charme” que tienen ell@s... ¡Hombre ya!

-          Si tienes la desgracia de tratar a uno de estos individuos una temporada, observarás que cuando a ti te sucede algo bueno, a ellos les ocurre algo terrible, de repente, o bien, algo más bueno todavía, que deja a tu “acontecimiento” a la altura del betún y claro, tienes que prestarles atención, una vez más.

-          En los medios online suelen aparecer de repente y destacan rápidamente, “triunfando” en seguida. Y suelen dirigirse en primer lugar a quienes destacan dentro de esa comunidad.

En fin… Vivan las personas reales e imperfectas, que cuando quieren que las hagan caso lo hacen expresándolo de una forma coherente y sensata, y no reclamándolo con mentiras.