lunes, 20 de octubre de 2014

Sucedió

Había tomado, no hacía tanto tiempo, la decisión. Sí, “la” decisión, había decidido que por fin me iba a dejar ser como soy, iba a dejarme disfrutar de todas esas sensaciones que llevaba toda mi vida reprimiendo, excepto en la más estricta intimidad. Fue un camino largo, muy largo, hasta llegar a aceptarme, a normalizar esto que está dentro de mí y que me ha provocado no pocas ralladuras de cabeza. Para mí no era normal que para excitarme tuviera que sentir dolor, que mis fantasías eróticas estuvieran todas relacionadas con la Dominación/sumisión.